La reaparición del fenómeno conocido como SkinnyTok reúne videos centrados en promover o mantener cuerpos extremadamente delgados a través de los sistemas de recomendación de plataformas digitales.
Un estudio publicado en mayo de 2026 en la revista Adolescent Research Review, que analizó 45 investigaciones con más de 33 mil adolescentes, halló una asociación significativa entre el uso frecuente de redes sociales, la preocupación por la imagen corporal y los trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
A esto se suma un análisis de 2024 en Body Image sobre más de un millón de videos de TikTok, el cual demostró que los algoritmos muestran una mayor proporción de contenidos de dietas y ejercicio a usuarios con vulnerabilidad previa. Sobre este impacto, la psicóloga clínica y cofundadora de Centro CADDA, Macarena Zuleta, explicó que “Lo que vemos con SkinnyTok es que la delgadez extrema puede volver a presentarse como un ideal deseable y, en algunos casos, incluso como sinónimo de disciplina, éxito o salud. Para una persona vulnerable, la exposición reiterada puede reforzar la comparación y una percepción negativa de su propio cuerpo, es decir, aumentar la insatisfacción corporal, que es a su vez, es un factor de riesgo para el desarrollo de los TCA”.
Del contenido sobre dietas a las publicaciones pro-TCA en redes sociales
Formatos populares como los videos de “qué como en un día”, el ayuno o el conteo de calorías suelen presentarse bajo la apariencia de hábitos saludables, aunque pueden esconder conductas de riesgo. Una investigación de 2026 en International Journal of Eating Disorders revisó 250 publicaciones sobre recuperación y detectó que la mitad contenía elementos pro-TCA, como comparaciones de peso y refuerzo del ideal de delgadez.
Al respecto, la nutricionista y cofundadora de Centro CADDA, Pamela Campi, advirtió que “Hay conductas que pueden comenzar pareciendo inofensivas, como eliminar ciertos alimentos “más procesados” o aumentar el ejercicio físico. El problema aparece cuando estas prácticas se vuelven cada vez más rígidas, generan culpa o comienzan a determinar la alimentación cotidiana”.
Señales de alerta y acompañamiento ante el riesgo de insatisfacción corporal
Los especialistas aclaran que la exposición a este tipo de material no desencadena de forma automática una patología, pero el riesgo se eleva si existe insatisfacción corporal o antecedentes previos. Entre los principales indicadores de riesgo destacan el conteo compulsivo de calorías, el ejercicio compulsivo, la irritabilidad y el aislamiento social.
Para prevenir complicaciones, Pamela Campi enfatizó que “Si un adolescente empieza a restringir alimentos, evitar comidas con otras personas o modificar constantemente su alimentación para alcanzar un determinado cuerpo, es importante prestar atención. No se trata de prohibir las redes sociales, sino de acompañar y detectar a tiempo aquellas señales que pueden indicar que algo no está bien”.
